El “trabajo duro” como maestro
Desde lo mas íntimo te cuento por qué el trabajo duro es fundamental para crecer como independientes y emprendedores.
FREELANCE
Dedico muchas horas de mi día a soñar, a pensar en qué quisiera lograr, no solo en lo material, sino también en lo social, laboral, mental financiero, espiritual y personal. Siento que desde pequeña he sido soñadora pero a diferencia de las personas que creen que todo es muy difícil e incluso imposible, para mi siempre todo ha sido posible, solo que he tenido claro que hay que “trabajar duro” para obtener los resultados que espero.
Según mi forma de pensar cuando se desea algo de verdad, se convierte en una prioridad y ante eso no hay nada más que hacer que accionar; implica dedicarle tiempo, investigación, estudio, análisis para hacer estrategias que ayuden a lograrlo, ahorro para poder materializarlo pronto y apalancarlo, entre otras muchas cosas.
Nunca he creído que el “trabajo duro” sea tiempo perdido, creo que es necesario para poder lograr hacer realidad algunos sueños que para muchos parecen inalcanzables, se también que la suerte es un factor importante, algunos han tenido mucha fortuna, ya sea porque se volvieron virales al tener una aceptación inmediata y lo aprovecharon o porque tenían estilos de vida y contextos que los impulsaron y aceleraron su proceso.
Sea cual sea la situación, el “trabajo duro”, tan siquiera al principio, me parece un ingrediente fundamental. Me refiero a “trabajo duro” con dedicar más de las horas de trabajo convencionales a un sueño, con bajos márgenes de ganancias y hasta errores asumidos desde el bolsillo propio.
El “trabajo duro” tiene grandes ventajas como:
Primero, darnos cuenta de la capacidad de aguante que tenemos, no cualquiera sigue intentando a pesar de tantos imprevistos.
Segundo nos ayuda a disciplinarnos, sea por necesidad económica, personal o incluso por expectativas ilusorias respecto a alguna situación. El compromiso con lograr ciertas tareas nos permite conocernos frente a situaciones en las que no estábamos acostumbrados, como la actitud con la que debemos asumir las extensiones de tiempo no pronosticadas, el manejo de la frustración frente a errores propios, de otros e incluso de situaciones que se salen de control.
Tercero nos ayuda a experimentar las emociones que podemos llegar a sentir cuando un proyecto sale increíble, ya sea por excelente o por desastroso. Y estas emociones aportan a nuestro valor personal, el cual al final de cuentas, define toda nuestra realidad.
"Al trabajo duro no hay que tenerle ni miedo, ni pereza, al contrario, hay que incluirlo porque es la mejor actitud que podemos tener al iniciar cualquier proyecto. "
Gracias a esas dificultades podemos cambiar el “mindset” para convertir un trabajo duro en un trabajo eficiente, donde evites errores y puedas ahorrar tiempo, dinero y hasta personal.
Por eso le tengo amor al “trabajo duro”, porque prefiero verlo desde un punto de vista enriquecedor, a diferencia de la típica posición de víctima, donde pensamos: “Maldita sea, tengo que hacer mil cosas, mientras el jefe me paga lo mínimo y se gasta toda la plata que yo le genero al cerrar negocios con clientes que no se aguanta nadie!”.
Las experiencias difíciles en la vida nos dan aguante, nos prueban las fibras con las que estamos hechos y nos ayudan a tener una postura determinada ante la vida, cuando comprendemos esas situaciones como positivas, integramos en nuestra alma una actitud llena de ganas de aventurarnos hacia lo nuevo, porque tenemos la seguridad que ya hemos sido capaces con cosas que parecían imposibles.
Hoy quiero decirme que en la vida no se puede tener una actitud de espera, de “algún día lo tendré y lo suelto al universo”. En la vida hay que coger los sueños cara a cara, incluso con autoridad, con certeza de triunfo, porque “los sueños son para trabajarlos”, como dice Mia astral.
No podemos dejar que algo que nos parece difícil o imposible nos nuble la acción, nos corte las alas o nos deje bloqueados antes de siquiera empezar, menciono este último porque debo enfrentarlo a menudo ya que el famoso parálisis por análisis se pasea por mi cabeza frecuentemente.
Hoy quiero decirme que si voy a ser capaz, que ese tiempo invertido analizando y proyectando escenarios, que tantas veces parece perdido, es el que hace la diferencia, me permite tener más conocimiento de la situación, prevenir errores, definir estrategias y escoger el mejor plan de acción, que además de lograr excelente resultados, me de tranquilidad y defina acciones que me ahorran tiempo al no tener que ir decidiendo en el momento, cuál es el siguiente paso y evitándome el estrés de tener que decidir algo importante, cuando en realidad no tengo idea de su posible resultado.
También quiero decirme que
los errores y los intentos NO son fracasos,
son acercamientos a lo correcto
Por eso, cuando hay metas muy grandes hay que ser pacientes con nuestros procesos para poder estructurar correctamente un plan de acción y tener valentía constante frente a la práctica para tener la experiencia y el determinismo para lograr lo que queremos cueste lo que cueste.
Es una visión ambiciosa pero nunca malintencionada, la materialización de sueños es un compromiso netamente personal, en el cual, aunque intervengan personas (porque vivimos en una sociedad), somos nosotros, como líderes del sueño, quienes debemos poner reglas claras, valores inquebrantables y métodos eficientes, que puedan engrandecer nuestra propia alma y dejar una huella positiva en cada persona que participa, por más pequeña que sea su contribución.
NO hay que temer a soñar en grande, pero grande es grande! grande, grande, de verdad grande, porque lo peor que puede pasar es no lograrlo y aún así, con toda seguridad, en el proceso, se van a haber logrado muchas cosas, que tal vez no eran las principales, ni las proyectadas, pero si eran las que necesitábamos para aprender lo que sólo la vida sabe como enseñarnos.
Por eso mi auto-consejo es seguir trabajando eficientemente porque ya trabaje demasiado duro, no asustarme por la magnitud, ni compromiso que implica cumplir un “imposible”, creer en mi poder interno, aumentar mi autoconfianza y sentirme merecedora de tener la vida de mis sueños, tal vez, en ese proceso, me de cuenta que la vida siempre tuvo mejores planes para mi, que los que yo imaginé.
Pa’lante, que sólo los locos, los arriesgados y los que creían en lo imposible, lo lograron. Tú y yo también lo estamos haciendo!




