La frustración como parte del proceso creativo

La frustración ocurre cuando las expectativas que tenemos, NO se cumplen de la forma en la que nosotros deseamos. Continúa leyendo para enterarte de unos ejercicios que me ayudan a superarla y a sentirme mejor.

MENTALIDAD

1/18/20230 min read

Antes de comenzar con cualquier aprendizaje o proceso creativo es importante saber que hay una probabilidad muy grande, de llegar a sentir que fracasamos, que no somos tan buenos como pensamos, que no obtuvimos el resultado que queríamos o simplemente, luego de mucho esfuerzo, el resultado no nos gustó o no nos llenó de la forma en que esperábamos.

Sentirnos frustrados hace parte del proceso, y en esos momentos, es donde se pone a prueba nuestro verdadero compromiso con el deseo que tenemos.

Los deseos son la semilla para esa motivación que nos impulsa a empezar cualquier reto o actividad que nos genere curiosidad.

Estos deseos pueden estar dentro de estas categorías, las cuales han sido definidas como necesidades humanas según Tony Robbins

Es importante reconocer cuál de estas necesidades están siendo atendidas al convertir en realidad algún deseo, porque así podrás identificar las causas del estancamiento, frustración o desanimo.

Hay dos ejercicios que me sirven para evitar interrumpir mis metas cuando me siento frustrada

  • Pensar en el peor escenario posible, imaginar las consecuencias negativas que voy a tener por no continuar con mi meta, imaginar un “yo futuro” que me genere decepción y hasta desprecio.

  • Identificar cuál de las necesidades humanas es la que más me importa y encontrar la forma de mezclar la meta que quiero interrumpir con esa necesidad que me gusta, para tener doble motivación.

Ejemplo:

En este momento tengo la meta de pintar 4 paredes en mi hogar para poder entregar el apartamento donde vivo y vivir en una cabaña soñada en Santa Elena. Identifico que esta meta, está relacionada con la necesidad de certeza, porque va a asegurarme un lugar donde voy vivir mucho mejor, según mis expectativas.

  1. CONSECUENCIAS NEGATIVAS:Puedo imaginarme una versión de mi, que esta llorando porque no ha podido terminar a sólo unos últimos detalles, puedo imaginarme llamando a alguien para que termine lo que no fui capaz de terminar, teniendo que pagarle y sintiéndome decepcionada porque no fui capaz.

  2. DOBLE MOTIVACION: Puedo mezclar esta meta, con la necesidad de crecimiento, así puedo tomar esta actividad como un reto, el cual me hará sentir capaz, responsable, orgullosa y satisfecha. O incluso puedo mezclarla con las necesidades de conexión y contribución (que es lo que estoy haciendo en este momento) y pensar en ¿cómo puedo conectar con personas que empiezan con mucho ánimo sus metas pero las dejan iniciadas? o ¿cómo puedo convertir esta situación en una oportunidad para hackear lo que nuestra mente nos dice para lograr darnos por vencidos una vez más?.

Aunque estas dos técnicas me ayudan mucho a tener mas claridad mental en mi comportamiento y a analizarme más objetivamente, para no caer en la perspectiva de víctima, definitivamente la mejor manera de tratarme en momentos de frustración es con amor, comprensión y empatía.

Cómo? Valorando mis esfuerzos, mi trabajo constante, mis habilidades, mi confianza inicial en ser capaz de lograr la meta y verme con la ternura con la que podría ver a cualquier otro ser humano que haya hecho lo mismo y se sienta triste, desmotivado y vencido.

Con toda seguridad, si viéramos a otra persona, podríamos alentarlo a continuar, admirar todo su proceso, incluso ayudarlo sin ningún interés, sólo por ver como cumple su meta, pero cuando se trata de nosotros mismos, nos tratamos mal, dejamos que nuestras metas no tengan la suficiente importancia o incluso vendemos nuestro tiempo para cumplir las metas de otros.

woman wearing silver-colored ring
woman wearing silver-colored ring

En los momentos de frustración, tratarse con amor, es encontrar formas de demostrarnos que SI somos capaces, podemos:

Segmentar la meta en pequeños pasos

Darnos regalos cuando cumplamos una parte de la meta

Tomar un descanso, analizar como podemos hacerlo mejor y volver a empezar sin tanta carga.

Replantear la meta y hacerla más llevadera.

Hagamos las paces con el fracaso, con los errores, los imprevistos y los retrasos, para darnos la oportunidad de sentir que somos capaces de solucionar cualquier situación que se presente en nuestro camino.